Si tiendes a apretar o rechinar los dientes, seguro que te gustaría saber si hay algún modo de acabar con este mal hábito que tanto afecta a nuestra salud bucodental. Lo cierto es que bruxismo y ortodoncia están relacionados y esta última puede ser de gran ayuda a la hora de mitigarlo.

A pesar de que la principal motivación para iniciar un tratamiento de ortodoncia en adultos suele ser el conseguir una sonrisa más bonita, este procedimiento odontológico nos permite lograr otros muchos beneficios que van mucho más allá del aspecto estético.

Para empezar, mejora la funcionalidad de los dientes, lo que evita un desgaste dental acelerado y, como consecuencia, aumenta su longevidad. Asimismo, soluciona problemas de higiene bucal, previene enfermedades de las encías como la gingivitis o la periodontitis y corrige alteraciones de la articulación temporomandibular o ATM (las articulaciones y los músculos de la masticación que conectan la mandíbula inferior al cráneo), entre muchas otras ventajas.

Respecto a la cuestión de si puede la ortodoncia corregir el bruxismo, primero debemos saber que justamente este acto involuntario de rechinar o apretar los dientes viene originado, en muchas ocasiones, por un problema de alineamiento o maloclusión dental. Es decir, la forma en que los dientes encajan entre sí.

Cuando esto sucede, la tensión que hacemos con la dentadura no se distribuye correctamente y tendemos a realizar una presión desfavorable.

En ese sentido, gracias a la ortodoncia, logramos colocar los dientes de manera que aguanten de forma óptima la fuerza de la mordida, soportando mejor la tensión entre todos ellos, y aumentando las posibilidades de que nos duren toda la vida.

¿Qué es el Bruxismo?

Bruxismo es el acto de apretar o rechinar los dientes. Es decir, ejercer una fuerte presión entre piezas dentales, deslizar o frotar la dentadura superior con la inferior o desplazarla de un lado hacia el otro.

¿Cuáles son sus síntomas?

Este hábito de apretar los dientes suele caracterizarse por la aparición de dolor en la mandíbula, sobre todo al despertar, así como en la cabeza o los oídos, además de contracturas musculares en la zona cervical.

No obstante, las señales de alarma del bruxismo suelen manifestarse a nivel bucal con un desgaste dental excesivo, fracturas en los dientes, esmalte dañado, hipersensibilidad dental a alimentos o bebidas fríos, calientes, dulces o ácidos o bien porque los dientes se mueven al estar afectados los tejidos que los soportan.

Asimismo, puede llegar a provocar disfunciones en la articulación temporomandibular o bien agravar sus síntomas.

¿Cómo se debe tratar?

Aunque el tratamiento del bruxismo debería ser multidisciplinar y no siempre puede garantizar al 100% su desaparición, sí ayuda enormemente a corregirlo y a prevenir daños mayores.

Así pues, la ortodoncia Invisalign ofrecerá una protección contra el bruxismo mientras dure el tratamiento. En ese sentido, hay que recordar que sus alineadores deben usarse un mínimo de 22 horas al día para poder conseguir los resultados deseados y que, preferiblemente, solo deberían quitarse para comer o lavarse los dientes. De este modo, la dentadura queda protegida prácticamente en todo momento.

En Sonris somos especialistas en ortodoncia invisible, así que, si tienes dudas o quieres contarnos tu experiencia, deja un comentario. Además, recuerda que puedes contactar con nosotros y estaremos encantados de ayudarte.

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