La ortodoncia en los niños está indicada para corregir la posición de los dientes y los huesos: mandíbula y maxilar, cuando aún no ha concluido su desarrollo. En este sentido, es importante que los más pequeños acudan al dentista a edades tempranas para guiar su crecimiento y desarrollo.

Según indica la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO), es aconsejable que la primera visita con el ortodoncista se realice a los 6 años.

Es esencial detectar a tiempo estos problemas para que la solución sea más sencilla mediante la ortodoncia interceptiva.

¿Qué es la ortodoncia interceptiva?

Este tipo de tratamientos se coloca en niños entre los 6 y 11 años. De esta forma, es posible modificar la forma y posición de los huesos maxilares con el fin de que la dentadura esté alineada.

Durante este periodo, el paciente todavía no ha perdido todas sus piezas de leche, aunque es habitual que ya tenga alguno definitivo.

Síntomas para saber si mi hijo necesita aparatos dentales

  • Pérdida prematura o tardía de dientes de leche

Cualquier pérdida -temprana o tardía- de los dientes de leche genera desajustes en la dentición permanente. Los dientes temporales conservan el espacio que posteriormente ocupan las piezas definitivas. Con el fin de evitar esta situación, es recomendable mantener una rigurosa higiene oral en casa y una dieta equilibrada.

  • Problemas al masticar o morder

Aunque pueda parecer un gesto sin importancia, las muecas extrañas al masticar son, en muchas ocasiones, la consecuencia de un problema en la mordida.

La masticación solo por un lado de la boca (unilateral), produce dolores de cabeza y cuello porque se crea un desequilibrio. Pero el efecto más preocupante es la mordida cruzada.

  • Erupción tardía de las piezas dentales

El retraso en la formación de los dientes puede ocurrir en un lado o en ambos lados del maxilar. Un bebé con 8 meses ya empieza a tener sus primeros dientes temporales, mientras que los definitivos salen a partir de los 7 años, aproximadamente.

No obstante, hay que tener en cuenta que incluso hay personas que llegan a la edad adulta con dientes que no han erupcionado, una patología que recibe el nombre de agenesia.

  • Apiñamiento, dientes desplazados o piezas que no encajan bien

Una mordida correcta se produce cuando los dientes superiores e inferiores encajan de forma armónica. Normalmente, el problema de alineamiento se debe a un arco dental pequeño o a unos dientes grandes

  • Succión del pulgar (o de cualquier otro dedo) de manera prolongada

“Chuparse” el pulgar de manera continuada provoca la inclinación de los dientes posteriores hacia delante, al tiempo que los dientes inferiores son llevados hacia atrás. Esto da lugar a una maloclusión denominada mordida abierta, en la que los dientes incisivos superiores e inferiores no contactan entre sí.

  • Mandíbulas o dientes de tamaño desproporcionado

Cada persona tiene su propia cara, con características únicas. Sin embargo, es relativamente sencillo apreciar a simple vista ciertas asimetrías que afectan a la armonía del rostro. Por eso, es fácil detectar cuando un niño tiene una mandíbula demasiado grande o sus dientes no están proporcionados.

  • Dificultades al hablar o pronunciar

Hay ocasiones en las que se interpone demasiado la lengua y eso da lugar a una falta de naturalidad a la hora de hablar. Además de consultar con el logopeda, se recomienda acudir al dentista.

  • Respiración a través de la boca

Si tu hijo tiende a respirar por la boca en lugar de la nariz, es muy posible que sea fruto de una mordida incorrecta. Las maloclusiones impiden a la boca descansar en su posición natural, por lo que los labios no encajan como deberían.

  • Dientes que sobresalen

Las piezas dentales que quedan más hacia afuera de lo normal (tanto en la arcada superior como en la inferior) puede revelar un mal encaje. En algunos casos, también es un indicativo de que las mandíbulas no se están desarrollando de forma regular. El hábito de succionar el dedo está relacionado con este problema.

¿Te estás preguntando si llevar a tu hijo al ortodoncista?

Ahora que ya sabes en qué debes fijarte, seguro que identificas con mayor facilidad las posibles maloclusiones de tu hijo.

En Sonris somos especialistas en ortodoncia invisible, así que, si tienes dudas o quieres contarnos tu experiencia, deja un comentario. Además, recuerda que puedes contactar con nosotros y estaremos encantados de ayudarte.

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