Una vez el paciente tiene los dientes perfectamente alineados y se le retira el aparato de la boca, se inicia la conocida como fase de retención.

La colocación de los retenedores tiene un único objetivo: garantizar la estabilidad de resultados obtenidos durante la fase activa.

¡No descuides la retención! Usa tus retenedores de forma adecuada para mantener los resultados del tratamiento.

Y es que quizá te sorprenda, pero, por así decirlo, los dientes tienen memoria.

Para corregir los distintos problemas de oclusión, los tratamientos de ortodoncia realizan micro movimientos de manera progresiva de los dientes y los huesos maxilares hasta que alcanzan la posición adecuada.

Una vez el aparato de ortodoncia es retirado de la boca, todavía deben asentarse las nuevas posiciones adquiridas, y es en este proceso en el que los retenedores juegan un papel crucial.

En caso de no respetar la fase de retención de manera adecuada, las piezas dentales tenderán a volver a la posición que ocupaban al inicio del procedimiento ortodóntico.

¿Qué son los retenedores de ortodoncia?

Los retenedores son aparatos que se colocan una vez ha terminado la fase activa del procedimiento ortodóntico con el fin de evitar que las piezas dentales se desplacen a su posición inicial.

Y es que son muchos los pacientes que, tras llevar ortodoncia de adolescentes, han visto cómo sus dientes se han movido y la estética de su sonrisa se ha visto truncada.

De hecho, te sorprendería saber cuántos de nuestros pacientes están abordando un tratamiento de ortodoncia por segunda vez. Sucede porque, en su momento, no respetaron debidamente la fase de retención.

¿Qué tipos de retenedores hay?

Cuando finalizas el tratamiento de ortodoncia, el especialista colocará dos tipos de retenedores: fijos y removibles.

Los retenedores fijos son unas finas láminas de alambre trenzado que se colocan cementadas en la parte interior de los dientes de canino a canino. Son muy estéticos, al ir colocados en la cara interna, nadie notará que los llevas puestos. También hay que destacar su comodidad: no interfieren en el habla ni generan llagas o pequeñas heridas a causa del roce.

Por el contrario, los retenedores removibles son unas férulas transparentes realizadas a medida de la boca del paciente. Tienen un aspecto similar a los alineadores, por lo que son completamente imperceptibles.

¿Cuándo se colocan los retenedores?

Lo ideal es que, para evitar movimientos indeseados en los dientes, el especialista coloque los retenedores fijos el mismo día que retira el aparato. Además, en esa cita también se pueden hacer el escaneado final para colocar los retenedores removibles, si es el caso. Por norma general, se tardan un par de días en fabricar estos retenedores removibles. 

Si eres paciente de Sonris, te recomendamos hasta que te hagan entrega de los retenedores removibles lleves puesta la última férula de tu tratamiento, además del retenedor fijo, para asegurar la estabilidad de resultados.

¿Duele llevar retenedores?

No te costará adaptarte a la presencia de los aparatos de retención en la boca. No vas a notar ninguna molestia durante la colocación, y además, te acostumbrarás a los mismos en pocas horas y no sentirás ningún dolor ni la presión típica de los aparatos de ortodoncia.

¿Qué debes hacer si se despega o se rompe un retenedor?

Te aconsejamos que te pongas en contacto con nosotros, así podremos organizar una consulta para que se cemente el retenedor fijo o sustituya tu retenedor removible por uno en buen estado.

En caso contrario, puedes arriesgarte a que tus dientes se muevan y adquieran posiciones no deseadas en la arcada dental.

En Sonris somos especialistas en ortodoncia invisible, así que, si tienes dudas o quieres contarnos tu experiencia, deja un comentario. Además, recuerda que puedes contactar con nosotros y estaremos encantados de ayudarte.

Abrir chat